Sentando las bases para que las empresas persigan el bien social y económico
Hace más de medio siglo, Milton Friedman postuló que la única responsabilidad social de las empresas era maximizar sus ganancias. Esta idea se popularizó tanto en el ámbito académico como en el empresarial. Sin embargo, un movimiento creciente está comenzando a cuestionar esta doctrina. Hoy en día, innovadores sociales, empresas, inversionistas y otros actores del mercado están redefiniendo lo que significa el éxito económico, enfocándose en avanzar hacia una economía de impacto.
Cada vez más, estos actores se preocupan no solo por sus ganancias, sino también por su impacto general en la sociedad y el medio ambiente. Conceptos como economía de las partes interesadas, cuarto sector, empresas B (certificadas por su impacto social) y economía regenerativa representan diferentes corrientes dentro de este esfuerzo común por establecer una economía orientada al impacto.
En un mundo marcado por diversas crisis, es fácil sentirse abrumado en la lucha por construir una economía más inclusiva y ambientalmente segura. Sin embargo, hay razones para ser optimistas. América Latina ha visto un crecimiento notable en el número de empresas con certificación B, así como en innovadores sociales y otros negocios que buscan hacer el bien mientras generan ganancias para sus dueños.
Al mirar hacia atrás, encontramos inspiración en los cambios logrados a través de la colaboración de una década entre el IDRC y Sistema B, pionero del movimiento de empresas B en la región, enfocado en mejorar los sistemas económicos.
Nuevas leyes para la constitución de empresas y políticas de contratación pública
El cambio rara vez es lineal. A menudo, las transformaciones del mundo real se basan en avances graduales que, en su mayoría, solo son comprendidos plenamente en retrospectiva. Un claro ejemplo de esta evolución gradual pero significativa es la alianza entre el IDRC y Sistema B. El resultado de nuestra colaboración, la Academia B, ha involucrado a miles de educadores, investigadores y estudiantes en más de 35 países. Este esfuerzo ha dado lugar a un valioso conjunto de investigaciones, herramientas educativas y políticas públicas diseñadas para transformar tanto las prácticas económicas como las mentalidades en la región.
La investigación y promoción llevadas a cabo han sido fundamentales en el avance de las leyes de corporaciones de beneficio en América Latina. Hasta el momento, cinco países han promulgado legislación que permite la búsqueda de objetivos sociales y medioambientales junto con los beneficios económicos en sus leyes de sociedades mercantiles. Además, otros tres países están en proceso de aprobar leyes similares, integrando modelos de negocio con propósito en su economía.
Nuestra alianza, en conjunto con la Red Interamericana de Compras Gubernamentales, también ha impactado las políticas de compras sostenibles en seis países, incentivando a los gobiernos a adoptar prácticas más sostenibles en sus adquisiciones. Estos logros legislativos son un reflejo del poder de la acción colectiva para fomentar el cambio sistémico, tanto a nivel nacional como internacional.
Herramientas y conocimientos para el equilibrio entre el propósito y las ganancias
En colaboración con B Lab y las Naciones Unidas, nuestra alianza ha impulsado el desarrollo del Gestor de Acción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta herramienta gratuita permite a las empresas medir sus contribuciones a importantes objetivos como la acción climática, el trabajo decente, el crecimiento económico y la igualdad de género. Hasta la fecha, más de 20 000 empresas en todo el mundo han utilizado esta herramienta para evaluar su impacto social y ambiental. Este recurso práctico demuestra cómo la asociación ha facilitado a las empresas la alineación con los objetivos globales de sostenibilidad, ampliando así su impacto.
Uno de los logros más destacados de esta colaboración ha sido su contribución al nuevo campo de estudio enfocado en modelos de negocio regenerativos (también conocidos como agroecología) para abordar el cambio climático. Al integrar estas áreas emergentes en el discurso académico, el IDRC y Sistema B han catalizado la investigación sobre cómo las empresas pueden seguir siendo rentables y, al mismo tiempo, contribuir a la regeneración del planeta. Además, estos modelos también permiten a las empresas enfrentar y reducir las desigualdades estructurales de género.
Academia B destaca la importancia crucial de la educación en la formación de futuros líderes empresariales, quienes priorizan tanto el impacto social y medioambiental como el éxito financiero. Además, resalta la función de la investigación como base probatoria para un nuevo paradigma: el de la empresa como una fuerza para el bien.
Rompiendo barreras y fomentando la colaboración
Una de las grandes fortalezas de la colaboración entre el IDRC y Sistema B radica en su capacidad para reunir a diversas partes interesadas, incluyendo investigadores, abogados corporativos, responsables políticos y empresarios. Sin la capacidad de convocatoria de ambas organizaciones, estas conexiones habrían sido limitadas. Los sólidos vínculos académicos del IDRC han logrado integrar la investigación con aplicaciones prácticas,a mientras que la credibilidad de Sistema B en la economía de impacto ha facilitado la vinculación con empresas que persiguen objetivos tanto sociales como medioambientales. Al compartir recursos y redes, logramos alcanzar a miles de partes interesadas adicionales, maximizando el progreso de maneras que ninguna de las dos organizaciones podría haber logrado por separado.
Esta alianza no solo promovió el intercambio de conocimientos y la colaboración entre estos sectores, sino que también impulsó el crecimiento de la economía de impacto. Muchos investigadores que anteriormente no estaban involucrados en el movimiento hacia una nueva economía se sumaron para ofrecer su experiencia. A su vez, abogados corporativos y expertos en políticas trabajaron en conjunto con empresarios para desarrollar políticas públicas que respalden prácticas empresariales sostenibles.
Escalamiento del impacto en el Sur Global
Esta alianza se presenta como un modelo eficaz que demuestra cómo la acción colectiva y la colaboración intersectorial pueden enfrentar desafíos complejos y promover un crecimiento inclusivo.
Estamos convencidos de que, durante la última década, se han sentado las bases para la economía de impacto. El auge de las empresas con propósito a nivel global evidencia un creciente reconocimiento de que los modelos económicos tradicionales son insostenibles. Estas organizaciones están liderando el camino hacia la construcción de economías que priorizan la equidad social, la gestión ambiental y la resiliencia a largo plazo. A medida que nuestra asociación avanza hacia su siguiente fase, nos enfocamos en el objetivo de escala nuestro impacto en el Sur Global.
Juntos, no solo estamos soñando con un futuro mejor, sino que lo estamos construyendo activamente.
Lea más sobre los resultados clave de la alianza entre el IDRC y Sistema B
Más de este autor
Comparta esta página