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Una Amazonía: Cómo la integración del conocimiento indígena y occidental fortaleció la evidencia para nuevas políticas públicas

Cerca de 1,5 millones de indígenas, pertenecientes a unos 385 grupos distintos, habitan la Amazonía. Cada vez más amenazados por la deforestación, la extracción de recursos y la urbanización, los pueblos indígenas amazónicos enfrentan crecientes presiones sobre sus territorios, medios de subsistencia y supervivencia cultural.  

Cada vez más, los pueblos amazónicos también deben lidiar con nuevos brotes de enfermedades y epidemias que surgen de las interacciones entre humanos, animales y el medio ambiente, un desafío que se agrava por la inseguridad alimentaria y los factores que hacen que las poblaciones indígenas sean más vulnerables a las enfermedades.  

De la respuesta a la pandemia a la resiliencia

Cuando la pandemia de COVID-19 amenazó a sus comunidades, los pueblos indígenas amazónicos respondieron y demostraron su resiliencia. Si bien los sistemas de salud pública, sobrecargados, no pudieron soportarlo, muchas comunidades se unieron y utilizaron el conocimiento tradicional para contener la epidemia y atender a los enfermos. 

Estas respuestas sirvieron de base para un proyecto financiado por el IDRC que examinó cómo el conocimiento indígena y occidental puede contribuir a la recuperación y la resiliencia. En el marco de la iniciativa Colaborativa de Investigación en Epidemias “Una Salud” (COHRIE), los investigadores documentaron el riesgo, la vulnerabilidad y la capacidad de acción de los pueblos indígenas amazónicos ante las epidemias zoonóticas emergentes (transmisión de animales a humanos).  

Cerrando la brecha entre los sistemas de conocimiento académico y tradicional

Liderado por el Instituto del Bien Común, el equipo de investigación trabajó con 31 comunidades indígenas de las regiones amazónicas de Colombia, Ecuador y Perú para generar evidencia local que permitiera evaluar las amenazas de Una Salud y la respuesta local, así como desarrollar soluciones de forma conjunta. El equipo incluyó a ocho instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil, junto con grupos indígenas: 

  • Asociación de Nacionalidades Asháninka del Valle de Pichis, Perú 
  • Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana, Ecuador 
  • Coordinación Departamental de Organizaciones Sociales, Ambientales y Campesinas de Caquetá, Colombia 
  • Pueblo Shuar Arutam, Perú  

Cada comunidad indígena seleccionó a investigadores y poseedores de conocimientos indígenas para participar en el proyecto como coinvestigadores. Juntos, compartieron conocimientos sobre su respuesta a la pandemia e influyeron en la concepción de políticas de salud interculturales, alineadas con las necesidades y características únicas de las comunidades amazónicas.  

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Taller de incidencia política, Puyo, Ecuador
Oscar Betancourt
Taller de incidencia política, Puyo, Ecuador

El conocimiento ancestral y académico genera soluciones sostenibles

En Perú, Ecuador y Colombia, los líderes del proyecto formaron Consejos de Ancianos para dirigir procesos de intercambio de conocimientos con las autoridades locales y guiar a las nuevas generaciones de líderes del conocimiento. Los ancianos recibieron una compensación por su participación en el proyecto, equivalente a la tarifa de un profesor universitario por hora de docencia. Esta decisión representó una innovación clave: reconocer el conocimiento tradicional y ancestral en igualdad de condiciones con el conocimiento académico y abrir caminos hacia soluciones sostenibles y culturalmente relevantes. 

“Nosotros, como pueblos indígenas, podemos ser los investigadores. Yo soy una investigadora indígena”

Indira, investigadora indígena, Ecuador.

Los coinvestigadores indígenas ayudaron a: 

  • definir estrategias de intervención 
  • producir y debatir resultados de investigación 
  • guiar e implementar capacitaciones y actividades de incidencia política 

Hallazgos: El conocimiento ancestral conduce a una respuesta eficaz ante la pandemia 

El proyecto encontró que las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas amazónicas respondieron eficazmente a la pandemia fortaleciendo la organización comunitaria, protegiendo las fuentes de alimentos y cuidando a los enfermos. La soberanía de las comunidades sobre sus territorios de caza garantizó la disponibilidad de fuentes primarias de alimento e impidó que los miembros de la comunidad tuvieran que desplazarse a los mercados urbanos, donde podrían estar expuestos al virus COVID-19.  

El conocimiento ancestral fue esencial para el uso de plantas medicinales con fines terapéuticos, lo que contribuyó a una baja tasa de mortalidad por COVID-19 entre estas comunidades. En la Amazonía ecuatoriana, las comunidades con mayor número de casos de COVID-19 per cápita durante la pandemia fueron Washintza, con 76 contagios entre 105 residentes (72%), y Awenkaro, con 19 contagios entre 25 residentes (76%). A pesar de las altas tasas de contagio, se registraron muy pocos fallecimientos. 

Los hallazgos demuestran que, durante brotes y epidemias, el conocimiento y las respuestas comunitarias deben ser fundamentales en cada intervención, lo que puede contribuir a la creación de alternativas de atención médica sostenibles y a la reducción de las inequidades en salud. Las respuestas eficaces requieren estrategias colectivas basadas en las fortalezas locales y en el valor intrínseco del conocimiento ancestral, que reconoce la interconexión de la vida.  

Resultados: Una Amazonía apoya cambios en las políticas de salud indígena.

La evidencia del proyecto Una Amazonía, junto con las conversaciones de alto nivel con el gobierno, fue fundamental para el diseño del Sistema Indígena Intercultural de Salud (SISPI) de Colombia. Adoptado como política pública nacional mediante el Decreto Ley 480, garantiza la autonomía de los pueblos indígenas sobre sus sistemas de salud, su identidad cultural y su derecho fundamental a la salud. La política integra el conocimiento ancestral con el sistema nacional de salud, fortaleciendo la autogobernanza y la atención integral de la salud.  

En Ecuador, el enfoque colaborativo de este proyecto propició cambios en las políticas gubernamentales relacionadas con el conocimiento y las prácticas ancestrales de salud, basados en propuestas comunitarias. La información, los datos y las tecnologías recopiladas y utilizadas en el proyecto seguirán sirviendo como herramientas para fortalecer el conocimiento de los ancianos y la gobernanza territorial.

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Coinvestigadora indígena explicando detalles del Proyecto Una Amazonía, Obepare, Ecuador
Oscar Betancourt
Coinvestigadora indígena explicando detalles del Proyecto Una Amazonía, Obepare, Ecuador

Resumen de la investigación: Una Amazonía

  • 31 comunidades amazónicas participaron en Colombia, Ecuador y Perú 
  • 4 organizaciones indígenas se asociaron al consorcio de investigación 
  • 40 investigadores indígenas recibieron capacitación en conocimientos y prácticas de salud arraigadas en sus propias tradiciones 
  • La evidencia contribuyó al desarrollo de la nueva Política del Sistema de Salud Indígena de Colombia  
  • Los poseedores de conocimiento indígena y los ancianos recibieron una remuneración equitativa por sus contribuciones. 

La coproducción de conocimiento genera confianza y colaboración a largo plazo 

El proyecto estableció relaciones de confianza e intercambio que integraron los sistemas de conocimiento occidentales y tradicionales en la respuesta a la pandemia en la Amazonía. Las reuniones de proyecto, los grupos de debate, las visitas y los intercambios permitieron la colaboración entre territorios y comunidades.  

“Los resultados [de la investigación] deben servir para mejorar y fortalecer los procesos comunitarios.”

Juan, investigador indígena, Colombia 
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Coinvestigadora indígena explicando los problemas de salud y medioambientales en la Amazonía ecuatoriana mediante el “árbol de los problemas”, taller, Puyo, Ecuador
Oscar Betancourt
Coinvestigadora indígena explicando los problemas de salud y medioambientales en la Amazonía ecuatoriana mediante el “árbol de los problemas”, taller, Puyo, Ecuador
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Coinvestigadora indígena narrando las enfermedades digestivas en las comunidades amazónicas y su tratamiento, taller, Archidona, Ecuador
Oscar Betancourt
Coinvestigadora indígena narrando las enfermedades digestivas en las comunidades amazónicas y su tratamiento, taller, Archidona, Ecuador

Estos resultados fueron posibles gracias al empoderamiento de los investigadores indígenas, lo que permitió intercambios significativos y recíprocos. El proceso fomentó la participación activa en la investigación y promovió su auto-reconocimiento como investigadores indígenas. 

Por qué importa la investigación

Los hallazgos del proyecto Una Amazonía aportan nuevos conocimientos científicos y sociales para repensar cómo la salud, la alimentación, la soberanía territorial y los modelos de desarrollo se interrelacionan y se comprenden en la Amazonía. Esto, a su vez, contribuye al campo en evolución de Una Salud.  

Una Amazonía demuestra el valor único de equilibrar los sistemas de conocimiento occidentales y tradicionales, y resalta el poder de la toma de decisiones basada en la evidencia. Estas lecciones reflejan el compromiso constante del IDRC de fortalecer la investigación liderada localmente y promover políticas públicas inclusivas y basadas en la evidencia, fundamentadas en la diversidad de los sistemas de conocimiento. Son poderosos recordatorios de cómo la colaboración y la movilización del conocimiento pueden ayudar a construir un futuro más justo y sostenible. 

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“Sabia” (persona con conocimientos tradicionales indígenas) Waorani mostrando los usos de las plantas medicinales a un coinvestigador del proyecto, Obepare, Ecuador
Oscar Betancourt
“Sabia” (persona con conocimientos tradicionales indígenas) Waorani mostrando los usos de las plantas medicinales a un coinvestigador del proyecto, Obepare, Ecuador

Recomendaciones de Una Amazonía

Una Amazonía generó una serie de recomendaciones presentadas a organizaciones regionales y nacionales para orientar sus agendas de trabajo y su colaboración con las instituciones estatales.  

  • Promover prácticas y políticas públicas que valoren tanto el conocimiento ancestral como el occidental sobre salud y medicina, aprovechando el diálogo intercultural entre los sistemas de conocimiento.  
  • Fortalecer la infraestructura de salud en territorios indígenas y comunitarios para la salud humana, animal y de los ecosistemas. 
  • Fomentar la participación activa y constante de las comunidades en la formulación e implementación de políticas de salud.  
  • Respetar la diversidad cultural y promover la sostenibilidad de las prácticas tradicionales y las estrategias de gestión ambiental. 

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