Fortalecimiento de la seguridad sanitaria global mediante investigación liderada localmente
Los sistemas de salud globales y las personas a las que sirven siguen siendo vulnerables a las amenazas de las enfermedades infecciosas. Sin embargo, las persistentes deficiencias en la implementación de políticas limitan los esfuerzos para prevenir, prepararse y responder a dichas amenazas. Brotes recientes, como la COVID-19, el ébola, el mpox y el dengue, han puesto de manifiesto graves deficiencias en los sistemas y políticas de salud pública, lo que ha provocado millones de muertes y grandes pérdidas económicas.
Entre varias amenazas mundiales, el agravamiento del cambio climático y la creciente resistencia a los antimicrobianos (RAM) están exacerbando estos desafíos. Globalmente, se proyecta que el cambio climático causará 250.000 muertes al año entre 2030 y 2050, mientras que se espera que la RAM provoque 39 millones de muertes en los próximos 25 años. Estas amenazas sobrecargan los sistemas de salud, que ya son frágiles, y afectan de forma desproporcionada a las mujeres y a las poblaciones marginadas. En conjunto, estas vulnerabilidades ponen de relieve la importancia de fortalecer la seguridad sanitaria global.
Puntos destacados de la investigación
- Los proyectos de investigación financiados por el IDRC muestran cómo los enfoques comunitarios fortalecen el control de las enfermedades infecciosas en entornos de bajos recursos.
- Los diagnósticos asequibles, la respuesta más rápida a los brotes y la reducción de las tasas de enfermedad demuestran un impacto mensurable en África y América Latina.
- Las alianzas de investigación sostenidas fortalecen la seguridad sanitaria global mediante acciones equitativas y basadas en la evidencia.
Impulsando la seguridad sanitaria global
Impulsar la seguridad sanitaria global (GHS, por sus siglas en ingles), incluso a través de iniciativas como el Acuerdo de la OMS sobre Pandemias,, requiere fortalecer las capacidades de los sistemas de salud nacionales, regionales e internacionales para detectar, evaluar y responder a las amenazas emergentes. Esto requiere:
mejorar el acceso a los servicios de salud y al tratamiento
apoyar el desarrollo y la distribución de vacunas
mejorar la preparación ante pandemias
Desde las crisis humanitarias hasta el cambio climático y la resistencia a los antimicrobianos, las amenazas a la salud pública socavan el progreso hacia la equidad sanitaria. Sus impactos se distribuyen de forma desigual entre géneros, poblaciones, grupos socioeconómicos y zonas geográficas. Los grupos marginados y vulnerables tienen mayores dificultades para acceder a los servicios de salud esenciales. Se necesitan inversiones continuas en soluciones equitativas y basadas en la evidencia para mitigar las crisis sanitarias, garantizar la estabilidad económica y fomentar el desarrollo sostenible.
La programación de salud global del IDRC ha posicionado a Canadá como líder en investigación de salud equitativa y basada en evidencia, con una inversión de más de 150 millones de dólares canadienses para:
acelerar la preparación para la vacunación
impulsar la innovación local en la preparación ante epidemias y el control de enfermedades
construir sistemas de salud resilientes
Cuatro proyectos del IDRC ilustran cómo la investigación está impulsando resultados positivos locales en el GHS con potencial de mayor relevancia geográfica.
Ensayos clínicos para la preparación de la vacuna contra el ébola en Uganda
El ébola es una enfermedad altamente infecciosa con una asa de mortalidad de aproximadamente el 50%. . Se sabe que tres cepas del ébola causan brotes extensos. Sin embargo, las vacunas y terapias se limitan a la cepa Zaire, y no existe una vacuna o tratamiento aprobado para las cepas Sudán y Bundibugyo.
Cuando no se conocen tratamientos ni vacunas para las amenazas de enfermedades infecciosas, integrar la investigación sobre vacunas en las primeras etapas de la respuesta a los brotes puede ser crucial para proteger millones de vidas. Los ensayos de alta calidad son esenciales para garantizar la seguridad y la eficacia de las vacunas contra las diferentes cepas del ébola.
Tras un brote de la cepa Sudán en enero de 2025 en Uganda, la OMS y colaboradores locales, con el apoyo del IDRC y otros financiadores canadienses, iniciaron un ensayo clínico para evaluar la eficacia de una vacuna candidata. El ensayo se estableció en tan solo cuatro días, en lugar de meses, cumpliendo con los estándares regulatorios y éticos nacionales e internacionales. Esta notable rapidez fue posible gracias a la preparación previa para la investigación, que incluyó la obtención de protocolos de ensayos clínicos preaprobados por las autoridades regulatorias de Uganda y una sólida colaboración con destacados científicos locales.
El proyecto está fortaleciendo la preparación ante brotes en 17 países africanos, facilitando la agilización regulatoria a través del Foro Africano de Regulación de Vacunas y creando protocolos para evaluar vacunas y tratamientos contra todos los filovirus, no solo contra un solo tipo o cepa de virus. Un enfoque principal es el desarrollo de capacidades, capacitando a más de 180 expertos y reguladores locales en diseño de ensayos clínicos, gestión de datos y logística.
El proyecto estableció el Consorcio de Investigación Abierta Colaborativa para filovirus como el Ébola y el Marburgo. El consorcio forma parte de una red global que reúne a investigadores, desarrolladores, financiadores, organismos reguladores y otros actores para colaborar en familias de patógenos que representan una amenaza para el GHS.
Escalando el tratamiento de la malaria para niños africanos
En el 2024, más de 280 millones de personas contrajeron malaria y 610.000 personas murieron a causa de la enfermedad. África enfrenta la mayor carga de la enfermedad (95%) y los niños menores de 5 años representan el 75% de las muertes por malaria en la región. Las iniciativas de prevención de la malaria son esenciales, junto con las terapias. Los modelos de intervención en un país pueden beneficiar a otros países vecinos y más lejanos, como lo demuestran las investigaciones en Burkina Faso y en toda África Occidental.
En Burkina Faso, una investigación financiada por el IDRC evaluó el impacto de la quimioprevención estacional de la malaria, en la que niños de entre 3 meses y 5 años reciben tratamientos cíclicos de medicamentos antipalúdicos durante las épocas de mayor transmisión. Los casos de malaria en niños de los centros de estudio se redujeron en un 51%. El Ministerio de Salud escaló el programa de 7 a 65 distritos, convirtiéndolo en uno de los programas de prevención de la malaria más completos de África Occidental.
El proyecto evaluó la eficacia de una política nacional para abolir las tarifas de usuario para mujeres embarazadas y niños menores de 5 años. Los resultados muestran una reducción de los casos de malaria infantil y una prestación de servicios de salud más sólida y resiliente.
Control de la enfermedad de Chagas en Centroamérica
La enfermedad de Chagas, una infección parasitaria, constituye una importante amenaza mundial y económica que afecta principalmente a las comunidades vulnerables. Predominantemente presente en América del Sur y Central, la enfermedad afecta a aproximadamente 7 millones de personas en todo el mundo.
Sin un diagnóstico y tratamiento tempranos, pueden aparecer síntomas debilitantes a largo plazo. Aproximadamente 10.000 personas mueren a causa de la enfermedad cada año. Sin una vacuna, el control de vectores es el principal método para prevenir la enfermedad de Chagas.
En el 2017, el IDRC financió un proyecto que impulsó significativamente la lucha contra la enfermedad de Chagas en las zonas rurales de América Central. La iniciativa desarrolló una herramienta de diagnóstico sensible para analizar los patrones de alimentación de los vectores. El equipo fue pionero en un novedoso sistema de vigilancia comunitaria que permitía a los residentes usar trampas y una aplicación móvil para reportar la presencia del vector directamente a las autoridades sanitarias locales, generando datos entomológicos cruciales o información sobre insectos portadores de enfermedades. Como resultado, 32 aldeas en Guatemala están ahora libres de transmisión de Chagas.
Detección del virus del Zika a bajo costo en Sudamérica
De 2015 a 2017, un brote de Zika en Sudamérica resultó en el descubrimiento de una relación entre la infección por Zika durante el embarazo y malformaciones congénitas, partos prematuros y abortos espontáneos.
El brote expuso las deficiencias diagnósticas en Latinoamérica y condujo a la creación de PLUM, una novedosa plataforma de diagnóstico en papel que utiliza biología sintética. Este laboratorio portátil del valor de 500 dólares canadienses, todo en una caja, detecta niveles clínicamente significativos de Zika, dengue y chikunguña.
La flexibilidad y escalabilidad de la plataforma ofrecen una solución rentable para los sistemas de salud pública en países de ingresos bajos y medios. El proyecto impulsó la capacidad regional mediante capacitación especializada para investigadores en Brasil, Ecuador y Colombia. La tecnología y la experiencia se adaptaron rápidamente durante las primeras etapas de la pandemia de COVID-19, lo que demuestra el potencial de PLUM como dispositivo de detección del SARS-CoV-2 en el punto de atención.
Hacia una mayor equidad y resultados en salud
La investigación apoyada por el IDRC ha demostrado que las soluciones de salud pública escalables y sostenibles en entornos de bajos recursos se basan en enfoques comunitarios, innovaciones adaptadas al contexto y alianzas estratégicas. Este tipo de respuestas son idóneas para abordar las amenazas emergentes y el panorama cambiante del GHS.
En todos los proyectos, los equipos de investigación demuestran cómo la inversión sostenida y local fortalece el GHS y el control de enfermedades infecciosas. Los proyectos aportaron soluciones innovadoras a nivel nacional, subregional y regional que podrían adaptarse a geografías más amplias, reforzaron la preparación para las vacunas y generaron impactos de gran alcance en los sistemas de salud. El IDRC se encuentra en una posición privilegiada para aprovechar esta sólida base, escalando modelos probados, ampliando las alianzas y profundizando la participación regional para fortalecer un ecosistema de seguridad sanitaria global más equitativo y resiliente.
Colaboradores: Fabiano Santos, especialista sénior de programas del IDRC; Aisha Barkhad, consultora externa; Natacha Lecours, especialista sénior de programas del IDRC; Sam Oji Oti, especialista sénior de programas del IDRC; Sarah Czunyi, oficial sénior de programas del IDRC; Chaitali Sinha, especialista sénior de programas del IDRC; y Adrijana Corluka, especialista sénior de programas del IDRC.
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