Adoptando un enfoque prospectivo para vislumbrar el futuro
Para ofrecer información fundamentada sobre lo que el futuro podría deparar a la gobernanza estatal, el IDRC apoyó un ejercicio estratégico de prospectiva liderado por el ISS. A partir de las señales actuales de cambio y las tendencias emergentes de los próximos 20 años, el proyecto exploró una variedad de futuros plausibles mediante un enfoque basado en escenarios. Los resultados se comparten en el informe Los futuros de los Estados en el Sur Global.
El informe culmina un exhaustivo proceso de prospectiva de 18 meses que combinó análisis comparativo de datos regionales, modelado, análisis del horizonte y desarrollo de escenarios. Expertos de todo el mundo participaron en talleres regionales para compartir sus perspectivas sobre gobernanza y democracia.
Cuatro escenarios y roles futuros de los estados
Para examinar cómo podría evolucionar la gobernanza con el tiempo, el ISS realizó un análisis prospectivo de los factores sistémicos que probablemente moldearán el futuro del Estado en cinco dimensiones: política y seguridad, economía, sociedad, tecnología e innovación, y clima y recursos. Partiendo de los escenarios globales existentes del ISS —un Mundo en guerra, un Mundo dividido, un Mundo en crecimiento y un Mundo sostenible— el equipo utilizó el análisis para desarrollar diferentes arquetipos de Estado:
El Estado colapsado, donde las autoridades gobiernan únicamente por la fuerza. En el peor escenario posible, un Mundo en guerra, los Estados colapsados gobiernan como fortalezas centradas en su propia supervivencia, utilizando la coerción para proteger a las élites. La rendición de cuentas y la participación ciudadana desaparecen, sustituidas por la fuerza y el miedo. Las milicias y las redes criminales toman el control y la cooperación global colapsa, convirtiendo zonas ricas en recursos del Sur Global en campos de batalla.
El Estado fragmentado, que se replega sobre sí mismo y deja expuestos a los más vulnerables. En un Mundo dividido, moldeado por el nacionalismo y el populismo, los estados fragmentados se alejan de la cooperación global y de un orden basado en normas. Los estados ricos y poderosos, que también cuentan con considerables recursos, tienen la ventaja, pero su legitimidad se ve cuestionada desde dentro.
El Estado negociador, que busca el crecimiento a costa de la inclusión. En el Mundo en crecimiento, los estados actúan como negociadores, buscando el acceso a mercados, datos, mano de obra y otros recursos. La eficacia del gobierno se basa en la gestión tecnocrática en lugar de la inclusión democrática, y su legitimidad se sustenta en el crecimiento económico y la confianza de los inversores. La desigualdad y la brecha entre el campo y la ciudad profundizan las tensiones entre los ciudadanos, alimentando la exclusión y el resentimiento.
El Estado constructor de sistemas, que exige sacrificios iniciales para construir un crecimiento sostenible y equitativo. En un Mundo sostenible ideal, el Estado combina acciones efectivas de adaptación y mitigación del cambio climático con políticas que promueven una gobernanza democrática e inclusiva. Según van Rooyen, coautora del informe, este es el mundo más difícil de alcanzar: "Lo más probable es que solo se dé tras una crisis, debido a las difíciles decisiones que habría que tomar".
Estos escenarios no son predicciones, sino que representan futuros plausibles.